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Pink Poppy Flowers

Era el foco

A mediados de los años noventa, cruzar una calle en Bogotá podía convertirse en una prueba de valor.

Los coches no respetaban los pasos de peatones. Los semáforos paracían de adorno.

La gente cruzaba por cualquier lugar.

Los cláxones parecían imponerse a las normas.

No era un problema nuevo, la ciudad ya había intentado lo evidente:

Más señales.... Más advertencias.....   Más multas....   Más policías....

Nada de todo eso funcionaba a la larga. 

En 1995, Antanas Mockus llegó a la alcaldía.

Era profesor de matemáticas y filosofía y no se parecía demasiado a un político convencional. 

 

¿Será capaz este buen hombre de solucionar este tipo de problemas?- Se oía-

Todos esperaban la respuesta habitual:

Más policías..... Más sanciones y más elevadas....  Más señales de advertencia......

Pero Mockus había observado algo.

Un conductor podía ignorar una señal. Podía saltarse el semáforo. Podía discutir una multa. Incluso podía enfrentarse a un agente.

Sin embargo, había algo mucho más difícil de soportar:

El sentido del ridículo.

Entonces tomó una decisión que parecía absurda.

Una mañana aparecieron veinte extrañas figuras en algunos de los cruces más conflictivos de Bogotá.

No llevaban uniforme...  No tenían silbato.... ¡Y tampoco podían poner multas!

Eran mimos.

Cuando alguien cruzaba de forma peligrosa, lo imitaban exageradamente.

Cuando un coche bloqueaba el paso, fingían empujarlo mientras la gente observaba.

 

Primero llegaron las miradas. Después, las risas. 

 

Y finalmente ocurrió lo inesperado....

 

Los peatones y los conductores empezaron a corregir sus malos hábitos por vergüenza.  No querían que el mimo se acercara a parodiarlos.

Aquellos veinte mimos terminaron convirtiéndose en 420.

 

Además, la ciudad entregó a los ciudadanos unas tarjetas de colores con un pulgar hacia arriba o hacia abajo para mostrar aprobación o rechazo.

Sin enfrentamientos. Sin discusiones. Ahora todos los ciudadanos podían participar.

¡Con un simple gesto!

¿Te preguntarás si se resolvió el problema?

Durante los gobiernos de Mockus, las muertes de tráfico se redujeron más de un 50%.

 

Bogotá no necesitaba más señales ni más policías, ni más.........., ni más........, ni más.........

Necesitaba una forma diferente de conectar con las personas.

El problema no era que la gente no entendiera las normas.....

Es que esas normas no habían conectado con ellas de forma emocional.

Ese nuevo alcalde, supo poner el foco para tomar decisiones donde nadie miraba.....

En las emociones de todas las personas y no tanto en los medios. 

¿Sabes que hemos aprendido nosotros de esta historia?                       

             

                                                                                                                           Te lo contamos aquí

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